Monday, November 9, 2009

142.

Tengo la impresión de que algo se pierde. Tengo la impresión de que, después de tanto tiempo guardando tan pacientemente aquellos discos de metal que llamamos monedas, por medio de las cuales conseguimos las dulces tortas cubiertas con chocolate haciendo uso del artesanal proceso del trueque, después de haberlas guardado en la alcancía previamente fijada para tal fin, algo se pierde. Tengo la impresión, pero más que la impresión es una imprecisa certeza: una molesta seguridad, surgida de la desconfianza que produce el estar almacenando de manera mecánica pero siempre con diferente sentimiento los discos de metal, sin que por eso la llamada alcancía (que más que alcancía es un cerdo) se sienta significativamente más pesada; o que al momento de romper al cerdo (porque en mi país estos cerdos son un texto frágil hechos de arcilla cocida) éste devuelva todo lo que uno ha puesto en él, o ella (lenguaje incluyente), de que algo se pierde. Tengo, verbo tener: segunda conjugación; transitivo; irregular; presente de indicativo; singular de la primera persona; siempre la primera persona, la impresión de que algo se pierde. Tengo la impresión de que algo, por muy pequeño que sea, y por insignificante que pueda parecer el hecho de que lago, así sean los discos de metal o todavía más importante, los sueños que se van con esas monedas, las ilusiones, el deseo de poner en marcha el artesanal proceso del trueque, la imagen, que se alcanza a colar con el disco por la ranura, de un helado con chocolate derretido, con fresas y banano, o ¿Por qué no? tal vez un viaje a Australia, son cosas que se pierden y no, no las devuelven ni el cerdo ni los discos ni el hecho de que tenga la impresión de que algo se pierde, se pierde para siempre.