Tuesday, October 6, 2009

28.

Qué trágico es el destino de un espejo. Constantemente tiene que ver rostros vanidosos, llenos de encanto, vacíos de amor. No deja de estrellarse contra la mirada que interroga en un acto agresivo del ego. No deja de repetirse a través del tiempo, no cesa de ilustrar repeticiones claramente deformadas en algunos casos y malogradas en otros. Qué cruel es el destino de un espejo. El odio simplemente se estrella contra él y se devuelve con la misma fuerza. El espejo está condenado a repetir al hombre sin siquiera recibir el agradable estímulo de la reproducción. Qué duro es el destino de un espejo cuando le hacen groseras insinuaciones con una sonrisa más hipócrita que el propio reflejo, tener que soportar sesiones de eternos ritos humanos sin ningún objetivo realmente esencial. Espejo, apaga ya esa luz de maligna tendencia que enciendes sobre aquellos que te saludan; no te burles más de los bufones que hacen espectáculo frente a ti. No hieras más los corazones de los viejos en las noches. No hagas hablar más a los gansos que a los peces. No hagas que el tigre sea acechado y cazado por su presa. No des vida a los muertos, no nos injuries con tu reflejo. No robes nuestras formas ni nos presentes a nosotros mismos de forma tan poco gentil y desgraciada. No te figures en seguir representando la baba que brota de nuestras mentes. Y no te atrevas a atacarnos por la espalda con nuestro propio reflejo, o mejor dicho, con la barata representación que haces de nosotros. No te atrevas porque tu condena ya es grande al tener que representar todos nuestros malos humores y vilezas. Descansa en paz ya, dulce espejo, porque todo lo que has creído ver no es más que un simple reflejo.

No comments:

Post a Comment