Friday, September 25, 2009

74.



Palabras, promesas que hoy no son más que
recuerdo. Recuerdos que fluyen constantemente como
el tiempo, como el Rin. Así son las
palabras que no se detienen. Palabras pensadas
como arena que corre en el interior de su recipiente
de cristal, midiendo el tiempo desde la última vez
que escribí. Pero el deseo de reiniciar el ciclo,
de dejar correr de nuevo las palabras en el
interior de su recipiente de papel cuadriculado, aquel
deseo que ya no me atormenta por desear
despreciarlo, se fatiga y se cansa en mí, fatigando
así el deseo y el reflejo de la vida, la cual
se estructura en mí a través de las palabras,
a través de mi pensamiento convertido en gramática;
como para describir este atardecer tendré que buscar
palabras como rojo, cielo hermoso, adiós. Y pensando
en el olvido he de decir que algo de ese atardecer
ha quedado en las palabras, si no para siempre, por lo
menos para cuando ya, despistado lector, dé, sin querer,
vuelta a este reloj y vuelvan a fluir en él las
palabras que, a promesas de que no se olviden, hoy
no son más que recuerdo. (Y es aquí donde, si le das
la vuelta al reloj, todo vuelve a empezar).

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